Pueblo Mapuche: El montaje del enemigo interno de Chile

Escrito por Ignacio Alfaro Aravena / Documental Ceibo Producciones El montaje policial, judicial y mediático como herramientas de represión y control social Existe otro Chile, el Wallmapu, territorio ancestral del Pueblo Mapuche, usurpado por colonos extranjeros y grandes empresarios bajo el alero del estado chileno. Se ha matado, robado, empobrecido y estigmatizado al pueblo mapuche hasta nuestros días en pos de forestales, mineras, salmoneras y transnacionales. Sin embargo, la violencia no ha terminado, cada día, miles de mapuches viven junto a sus comunidades el terror del asedio y provocación de la policía militarizada que controla los accesos, allana las comunidades con balines y lacrimógenas, protege a colonos y grandes empresas que destruyen el territorio, degradan la tierra y roban el agua. Hoy el pueblo mapuche sigue siendo el gran enemigo interno de empresarios corruptos que se hicieron del control del estado chileno para asegurar su propiedad privada y sus intereses. La persecución policial y judicial hacia el pueblo mapuche y los enemigos internos de Chile no es nuevo, son técnicas que ocupan para criminalizar la lucha mapuche y de movimientos sociales, allanando, deteniendo, torturando y encarcelando a sus dirigentes.  El ataque es constante y de diversas formas, por ejemplo, hace unas semanas vimos como el fiscal de la localidad de Victoria en la Región de la Araucanía en el sur de Chile, Carlos Obreque, realizaba comentarios racistas y despectivos en su cuenta personal de Facebook hacia una caravana mapuche que se dirigía de Malleco a Temuco a entregar una carta a la intendencia para el presidente de la república por los más de 50 días que llevaban, hasta ese momento, en huelga de hambre diversos presos políticos mapuche, donde acuso tráfico de armas y drogas por el hecho de ser mapuche. En estos momentos el ministerio publico abrió un sumario por lo dichos del Fiscal, el cual busca desmarcarse de los dichos de uno de los suyos. Otro hecho relevante que se suma a situaciones irregulares en la zona dice relación con un mal procedimiento policial en el cual carabineros de Chile informo 12 horas después a la fiscalía sobre una explosión en antenas de telecomunicaciones en la zona de Quidíco, provincia de Arauco en el marco de situaciones de violencia rural ocurridas en la zona, lo que ha provocado la respuesta militar del gobierno de Sebastián Piñera, trasladando más efectivos a la zona, militarizando el territorio en medio de la pandemia.                     Esto hace recordar los burdos montajes policiales como el caso “huracán” que el 2017 condujo a la detención de 8 comuneros mapuche acusados de asociación ilícita terrorista y que termino como un burdo montaje, con una reestructuración del alto mando de Carabineros, incluyendo la salida y traslados de más de quince generales, y la disolución del área de inteligencia. Sin embargo, mucho antes ya se venían probando montajes a los mismos comuneros mapuche, que, por su pasado subversivo y su activa participación en procesos de recuperación territorial, eran los acusados perfectos para realizar montajes y continuar la violencia hacia lxs que luchan.  En el documental “Ngüenén” de Ceibo Producciones, se advierte como “La mentira y el engaño son tan viejos como la guerra misma. El objetivo de estas acciones de inteligencia denominadas “operaciones psicológicas” es destruir la moral del enemigo y asegurar la aprobación de la población mediante la propaganda, la desinformación, la manipulación, la fabricación de noticias, la omisión, la descontextualización… todo aquello que permita el MONTAJE pues, finalmente, “convencer es vencer”. El fiscal Mario Elgueta, quien fuera la supuesta víctima de una emboscada de aniquilamiento en la zona sur de Chile, fue además alumno de un curso antiterrorista en las dependencias del FBI en Virginia, Estados Unidos. Mediante las técnicas de montaje judicial-policial-mediático, 17 comuneros mapuche enfrentaron un juicio bajo los procedimientos de la Ley Antiterrorista, arriesgando, en un comienzo, una condena sumada de 800 años de presidio… Cuatro bicentenarios de Chile sobre las espaldas de quienes se oponen a la soberbia.” El estado asume la doctrina de seguridad nacional, básicamente, el enemigo ahora está dentro del país, caracterizado por pueblos indígenas, sindicatos, organizaciones sociales, guerrillas y todo quien ose enfrentarse al poder. Se instruyen oficiales de las diferentes fuerzas del país en métodos y técnicas que buscan seguir usurpando los territorios. Desde la afamada escuela de las Américas donde Estados Unidos instruyo internacionalmente casi todos los miembros de fuerzas que más tarde protagonizaron los golpes militares en América Latina y otras partes del mundo hasta nuestros días buscando mantener la hegemonía en la región. Chile se transforma en el primer país en ser el laboratorio económico de las políticas neoliberales de Estados Unidos donde se aplican las ideas liberales de los “Chicago Boys”, el grupo de economistas de los cuales Milton Fridman estaba en la cabeza, que ocupo o mejor dicho aprovecho el “shock” del golpe militar para instaurar una política económica neoliberal. Este nuevo “estatus quo” instaurado por la fuerza necesita mecanismos que aseguren su estabilidad en el tiempo, la doctrina de seguridad nacional es parte de la ideología del mercado y del aparato estatal que opera para garantizarlo. En apoyo a ello surge toda una industria de la tecnología y la seguridad dando cobertura a su relación represiva y dominante con la “ciudadanía”, nuevos mecanismos técnicos, que incluye la creación del registro nacional de ADN con apoyo del FBI de EE.UU. quien proporciono el software CODIS para el manejo de banco de perfiles de ADN,  nuevas cámaras de seguridad con reconocimiento facial, las primeras instaladas en Temuco por el reconocido alcalde racista Miguel Becker o las constantes “reestructuraciones” de la Agencia Nacional de Inteligencia chilena ANI, o el envío de nuevo equipamiento y vehículos, como los “PANHARD” de carabineros en operaciones en la zona. Todo esto con gastos millonarios para el Fisco chileno. ¿Quién trae la violencia realmente? Sin embargo, las técnicas utilizadas por la derecha, el gobierno y organismos represivos no dejan de sorprender. En lo que fue, hace unos días, su momento más particular y certero de los “nuevos” mecanismos de control social de masas. Grupos de civiles armados con palos y piedras, en un acto claramente premeditado y coordinado, protegidas y advertidos por carabineros, quienes no respondieron reprimiendo de la misma manera que lo hacen con el pueblo mapuche movilizado, en medio de una pandemia y de un toque de queda roto, al contrario, apoyados con el beneplácito de ellos mismos. Esta última y grave situación sucede luego del quinto cambio de gabinete del presidente chileno Sebastián Piñera. El 28 de julio pasado fue nombrado como ministro del Interior Víctor Pérez quien era hasta ese momento senador por la región del Bío-Bío además de miembro del partido derechista UDI. Este reconocido y acérrimo defensor de la dictadura de Pinochet fue alcalde designado por el propio dictador y hace pocos días la Agrupación de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de la Región del Maule denuncio que el nuevo ministro realizo, “permanentemente” encubrimiento de organizaciones criminales durante la dictadura, entre ellas Colonia Dignidad, el enclave alemán en el sur de Chile donde además de abusar de niños y niñas, fue centro de detención y ejecución política del régimen militar. Su primera acción fue trasladarse a la región de la Araucanía, llevando, una vez más, la guerra del Estado chileno tras él. Su discurso de odio intento denostar a los presos políticos mapuche como “no políticos”, configuro la idea del enemigo presentando las movilizaciones y recuperaciones territoriales como “los violentistas” y poniendo énfasis en su principal eje de su gestión; “Voy a tener una especial preocupación por La Araucanía. Los chilenos y chilenas que viven en La Araucanía merecen la paz, merecen vivir en tranquilidad, alejar a los violentos para resolver los problemas…” Con estas palabras se daba una cierta cobertura o margen de acción para que grupos de civiles organizados, lacayos al servicio de empresarios y latifundistas agrupados en gremios que infunden odio racial en el país, dieran comienzo a un ataque coordinado para desalojar y atacar a los comuneros mapuche que tenían tomas varias municipalidades por los montajes y persecuciones judiciales a los presos políticos mapuches, que cumplen casi 100 días en huelga de hambre. Una de las tantas situaciones evidentes de este operativo psicológico-militar fue el audio filtrado donde Gloria Naveillán, vocera de los agricultores de Malleco y miembro de la Asociación para la Paz y la Reconciliación de La Araucanía APRA., arenga a los suyos al desalojo. “Ya señores, tenemos que ser por lo menos 30 personas, tenemos que llevar palos y lo que sea necesario para defenderse y sacarlos de la muni”, indicó el audio que pueden escuchar a continuación. Luego de los brutales ataques a los mapuches, se demostró la fuerza que disponen para realización de ataques paramilitares coordinados con complicidad del ejecutivo, pero también del poder judicial, y de la clase política que no respondió a la altura de la situación. Todo esto, mientras la televisión y los medios hegemónicos desvirtúan los hechos, los minimizan y distrayendo lo sustancial a “poca información disponible” generando la justificación de los ataques en la opinión pública. Pero el mayor logro de la operación fue mostrar comunicacionalmente que había sido la “comunidad” quienes “espontáneamente” habían decidido ir en desalojo de los huelguistas. Así respondía en su cuenta personal de Twitter el empresario y dueño de uno de los mas grandes medios de comunicación del país, Andrónico Luksic: Con esto, la manipulación mediática queda en evidencia de las cuales el pueblo mapuche y chileno debe sacar lecciones, para enfrentar de mejor manera las situaciones represivas y de ataques paramilitares que en el futuro continuaran dando la derecha, los empresarios y el gobierno, teniendo en cuenta el éxito de este formato de ataque en el desalojo de las municipalidades. Situación similar de polarización social que busca dividir a la población y generar un espejismo como sucedió con los chalecos amarillos en el pasado despertar social. Por último, dejamos la entrevista que realice hace unos años junto al equipo Kitus al Peñi Juan, donde podemos escuchar la denuncia de un pueblo que solo busca justicia por cinco siglos de despojo y genocidio.   Foto principal de portada: CIPER CHILE

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