La Argentina en crisis

A 2 meses de las elecciones presidenciales en Argentina la inestabilidad económica y política abrió una nueva situación de dialogo.

Por Verónica Ortega

En agosto se realizaron las Primarias, Abiertas, Simultaneas y Obligatorias (PASO). En estas elecciones el presidente Mauricio Macri, que busca su reelección con “Juntos por el Cambio”, recibió un revés al obtener 29 % de los votos contra el 50 % de la Alianza “Frente de Todos” encabezada por Alberto Fernández.

El presidente Macri enfrenta una situación económica de crisis. Algunas distorsiones presentes en los últimos años del kirchnerismo fueron exacerbadas con las decisiones políticas y medidas económicas tomadas a partir del 2015. Con globos amarillos y discurso de superación desmantelaron mecanismos claves de intervención estatal implementados desde el 2003.

Esa década prevaleció una visión del estado en favor del desarrollo de las economías nacionales y regionales, crecimiento equitativo y universalización de los derechos humanos. Las medidas intervencionistas implementadas posibilitaron el crecimiento económico y social; dirimiendo con los acreedores internacionales sin el costo que este tipo de negociaciones conllevan.

Con el macrismo, Argentina sufrió el recorte del estado y liberalización de la economía. Los acuerdos establecidos con el FMI (Fondo Monetaria Internacional) y BM (Banco Mundial) han aumentado la pobreza y el desempleo. El resultado de las PASO manifiesta la situación incredibilidad y el rechazo a las políticas económicas liberales implementadas.

En las urnas los ciudadanos se expresaron en contra de los recortes presupuestarios en educación y salud, precarización de las condiciones de trabajo, reforma jubilatoria, fin a un estado de seguridad policiaca y criminalización de los artistas callejeros, migrantes, pueblos originarios y minorías.

La renuncia del Ministro de Hacienda, la desconfianza de los capitales internacionales en la autonomía del Banco Central de la Republica y el control de divisas acrecientan la inestabilidad. El oficialismo admite la llamada de atención y la necesidad de un “reperfilamiento” de la deuda. Hasta diciembre el dialogo con la oposición, los acreedores y unas medidas económicas heterodoxas deberán asegurar las condiciones de gobernabilidad.

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